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Un banco apeló una determinación de Impuesto sobre la Renta en la que la DGII objetó la deducción de pérdidas en títulos valores, gastos por fraudes y diversos gastos administrativos por considerarlos no necesarios, además de recalcular la proporcionalidad de gastos comunes. El Tribunal modificó la resolución, confirmando la mayoría de las objeciones de la DGII pero ajustando el cálculo de la proporcionalidad y revocando una objeción menor por falta de documentación, lo que resultó en una reducción del impuesto y la multa por evasión no intencional.
Lección: Para que un costo o gasto sea deducible, no basta con que esté relacionado con la actividad económica; debe ser estrictamente necesario e indispensable para generar la renta gravable o conservar su fuente. Las pérdidas derivadas de riesgos inherentes al negocio, como fraudes o fluctuaciones de mercado en inversiones, no son consideradas gastos necesarios y su deducción está prohibida o sujeta a reglas especiales que deben cumplirse rigurosamente.
El Tribunal de Apelaciones modifica una resolución de la DGII contra un contribuyente por Impuesto sobre la Renta. Se reduce el monto del impuesto determinado por incremento patrimonial no justificado al encontrar depósitos duplicados, pero se confirman los ajustes por sueldos no declarados y costos no deducibles. Crucialmente, el Tribunal revoca la multa por evasión intencional al considerar que no puede basarse en una presunción sobre otra presunción, aunque confirma la multa por no llevar correctamente los registros de inventario.
Lección: Es fundamental mantener una documentación exhaustiva y registros contables precisos que justifiquen el origen de todos los depósitos bancarios. La falta de pruebas para desvirtuar la presunción de incremento patrimonial no justificado puede resultar en una determinación de impuestos significativa, ya que la carga de la prueba recae sobre el contribuyente.
La Dirección General de Aduanas (DGA) ajustó el valor de mercancías importadas y sancionó a un contribuyente. El Tribunal de Apelaciones (TAIIA) revocó los ajustes de impuestos (DAI e IVA) por una violación al debido proceso, ya que la DGA no incluyó en el expediente las pruebas que justificaban el descarte del primer método de valoración, impidiendo la defensa del contribuyente. Sin embargo, el Tribunal confirmó la multa por la infracción de no haber entregado la documentación solicitada durante la fiscalización.
Lección: La autoridad fiscalizadora debe incorporar al expediente administrativo todas las pruebas y análisis que sustentan sus decisiones, especialmente al descartar métodos de valoración aduanera. La omisión de esta prueba de cargo viola el principio de igualdad de armas y puede anular la determinación de impuestos, aunque no necesariamente la sanción por incumplimientos formales como la no entrega de información.
Una contribuyente vendió inmuebles obteniendo una ganancia de capital, pero omitió declarar y pagar el impuesto correspondiente, argumentando que los intereses de los préstamos para adquirirlos debían formar parte del costo, resultando en una pérdida. La DGII determinó el impuesto y aplicó multas por evasión intencional y omisión de declaración. El Tribunal de Apelaciones confirmó la decisión, estableciendo que los intereses de financiamiento no son parte del costo básico deducible y que la obligación de declarar es ineludible.
Lección: Los costos de financiamiento, como los intereses de un préstamo, no son deducibles como parte del 'costo básico' al calcular la ganancia de capital en la venta de un inmueble. Además, la obligación de presentar la declaración de impuestos existe independientemente de si el contribuyente cree que debe pagar o no, y su omisión puede acarrear severas sanciones.
Un contribuyente dedicado a la venta de vehículos usados fue sancionado por la DGII por diversas infracciones, incluyendo ventas no declaradas, crédito fiscal objetado y múltiples incumplimientos formales como no emitir facturas, emitirlas con errores y no llevar control de inventarios. El Tribunal de Apelaciones modificó la resolución, revocando la multa por evasión no intencional al no existir un impuesto final a pagar, pero confirmó las cuantiosas multas por los incumplimientos formales, argumentando que la subsanación tardía solo atenúa la sanción pero no la elimina.
Lección: El cumplimiento riguroso y oportuno de los deberes formales, como la emisión correcta de facturas y el mantenimiento de registros de inventario, es crucial. Subsanar estos errores durante una fiscalización o apelación no exime de responsabilidad y puede resultar en multas significativas, incluso si al final no se adeuda ningún impuesto.