Buscar Sentencias
El Tribunal de Apelaciones confirma la determinación de impuesto sobre la renta y la multa impuesta por la DGII a una empresa. La decisión se basa en que el contribuyente dedujo indebidamente múltiples costos y gastos, al no poder demostrar su necesidad para generar renta, no utilizar la documentación legalmente idónea (como Facturas de Sujeto Excluido) y no probar la efectiva prestación de servicios contratados a sus propios socios.
Lección: Para asegurar la deducibilidad de costos y gastos, es crucial no solo registrarlos contablemente, sino también documentarlos con los comprobantes legalmente idóneos y mantener pruebas fehacientes (como bitácoras detalladas o informes de servicios) que demuestren tanto su efectiva realización como su necesidad indispensable para la generación de renta, especialmente en operaciones con partes relacionadas.
Un contribuyente apeló una liquidación de Impuesto sobre la Renta en la que la DGII objetó la deducción de gastos por depreciación de vehículos de lujo y de mejoras realizadas en inmuebles arrendados. El Tribunal de Apelaciones confirmó la decisión de la DGII, estableciendo que el contribuyente no probó la indispensabilidad de los vehículos para generar renta. De manera crucial, el Tribunal cambió su criterio anterior y sentó precedente al dictaminar que un arrendatario no puede depreciar mejoras en propiedad ajena, ya que la ley exige que el bien sea propiedad del contribuyente que reclama la deducción.
Lección: Para que un gasto por depreciación sea deducible, el contribuyente debe ser el propietario legal del bien depreciado y, además, debe poder demostrar con pruebas fehacientes que el bien es indispensable y necesario para la producción de la renta gravable o la conservación de su fuente. Realizar mejoras en propiedades alquiladas no otorga el derecho a depreciarlas, y el uso de vehículos por parte de ejecutivos no se presume automáticamente como necesario para el negocio.
El Tribunal confirma la resolución de la DGII que rechazó deducciones de gastos de operación por $368,787.82 del Impuesto sobre la Renta de 2019, debido a que el contribuyente utilizó documentación fiscalmente no idónea. Los errores incluyeron el uso de Facturas de Sujeto Excluido emitidas retrospectivamente y la presentación de copias en lugar de originales de Comprobantes de Crédito Fiscal, lo que resultó en la determinación de impuesto omitido y una multa por evasión no intencional.
Lección: Es crucial asegurar que todos los gastos deducibles estén respaldados por la documentación fiscal idónea, emitida de forma oportuna y cumpliendo todos los requisitos formales de ley, como tener correlativos autorizados al momento de la transacción y conservar los documentos originales. La falta de cumplimiento de los requisitos formales anula la deducción, independientemente de la veracidad del gasto.
El Tribunal confirma la decisión de la DGII de rechazar deducciones de Impuesto sobre la Renta a una empresa por mermas no certificadas por un ente regulador, costos sin respaldo documental, gastos por demoras considerados riesgo empresarial y pagos por servicios a partes relacionadas no domiciliadas cuya necesidad no fue probada. La resolución ratifica la determinación del impuesto omitido y las multas por evasión no intencional y por no proporcionar información.
Lección: Para asegurar la deducibilidad de costos y gastos, especialmente los complejos como mermas o servicios de partes relacionadas, los contribuyentes deben ir más allá de la documentación formal. Es crucial poder demostrar fehacientemente la necesidad e indispensabilidad de cada erogación para generar renta gravable y cumplir con requisitos específicos, como la certificación de mermas por un organismo regulador, ya que la carga de la prueba recae sobre el contribuyente.
El Tribunal de Apelaciones confirma una resolución de la DGII que determinó un impuesto a pagar a una empresa por deducciones indebidas en su declaración de renta de 2019. Las objeciones principales fueron la depreciación de vehículos de lujo por no probar su necesidad para el negocio y gastos financieros por intereses que no estaban respaldados por facturas o comprobantes de crédito fiscal, sino por otros documentos considerados insuficientes. El Tribunal ratificó que la carga de la prueba recae en el contribuyente y que los requisitos documentales de la ley son de estricto cumplimiento.
Lección: Para asegurar la deducibilidad de un gasto, no es suficiente con que la operación sea real; es indispensable cumplir con dos requisitos clave: 1) poder demostrar fehacientemente que el gasto es necesario e indispensable para generar ingresos gravados, y 2) respaldarlo con el documento específico que la ley tributaria exige (generalmente Factura o CCF), ya que la carga de la prueba siempre recae en el contribuyente.